Agricultura Moderna

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MAY

Centro de excelencia operacional de Melipilla: Innovación y Tecnología al servicio de la agricultura

Con el objetivo de continuar colaborando con el desarrollo de la agricultura en Chile, Monsanto está implementando una serie de mejoras y nuevos proyectos de innovación que apuntan a perfeccionar el proceso de producción de semillas, en base a los factores de tiempo, cantidad y calidad de las mismas, para cumplir con las expectativas del cliente; todo esto, a un costo competitivo.

En el Centro de Excelencia Operacional de Melipilla (COE, por sus siglas en inglés), la empresa dispone de tres áreas clave para el negocio: invernadero, campo abierto y lavado de semillas. Es precisamente en la primera de ellas donde se encuentra el proceso de Manejo Hidropónico, que en palabras simples es la técnica de cultivar en un sustrato inerte, tecnología utilizada para producir semillas de melón, sandía, brócoli, coliflor y pimentones.

La hidroponía, que abarca el proceso completo, desde la siembra hasta la cosecha, involucra el desarrollo de la planta con fertilización y riego sobre un macetero y sin el apoyo del suelo. Ello facilita un mejor control de las variables fitosanitarias como bacterias, hongos, insectos y ácaros, entre otros, permitiendo obtener un muy buen estándar de calidad en la semilla, también en cuanto a germinación, vigor y pureza genética.

 

La pregunta entonces es ¿Cómo se sostienen las hortalizas si no hay suelo? La respuesta está en el sustrato, base donde las hortalizas sitúan sus raíces, sirviendo de almacenaje y sustento para el crecimiento de la planta. Si a esto se agrega riego por goteo y fertilización a través de la misma vía, se logra un rendimiento óptimo, dado que, al estar bajo una estructura de invernadero, se controlan las condiciones ambientales de temperatura y ventilación. El sustrato de corteza de pino (Gromor) y de fibra de coco, son las dos alternativas disponibles; la primera, para brócoli y coliflor, mientras que la segunda es para melón y sandía.

 

Los beneficios para el agricultor son amplios y variados. La cosecha es totalmente independiente de la capacidad del suelo, evitando los problemas que acarrea el monocultivo, en el que aumenta la susceptibilidad de contraer enfermedades, dado que el sustrato evita el desgaste del suelo y rompe con el ciclo de enfermedades y plagas. Y, lo más relevante, aumenta el potencial de la producción.

 

Otra innovación incorporada a las producciones del Centro de Excelencia Operacional de Melipilla es el uso de dióxido de carbono (CO2) en algunos cultivos durante su polinización. El uso CO2 permite disminuir la incompatibilidad entre líneas que es necesario cruzar, es decir, en casos donde es sumamente necesario producir determinado híbrido, haciendo posible que la flor femenina acepte el polen. Esto ha permitido ser más eficientes, considerando que lo que antes se hacía manualmente con 10 mil jornales por hectárea, ahora se le aplica CO2 y se realiza con abejas.

 

Por otro lado, las tecnologías también se extienden a los procesos. El COE incorporó el trasplante mecanizado, que permite trasplantar almácigos de distintas especies de hortalizas al suelo directo. Este avance ejerce un gran impacto en la cadena de producción, dado que es capaz de seguir las irregularidades del suelo, aumentando la productividad; logrando una mayor precisión en la profundidad de trasplante y la regularidad en la distancia de las plantas en la misma hilera, obteniendo un cultivo más homogéneo.

Además, evita que los trabajadores toleren dolores físicos por las exigencias ergonómicas de la función. Hoy, la máquina en el campo es capaz de brindar un trasplante más homogéneo y en el tiempo oportuno, facilitando el traslado de personal a tareas más apropiadas, cuidando sus condiciones de salud.

La disponibilidad de información es crítica para el negocio, es por eso que Monsanto ha implementado tecnología en los campos con el fin de disponer de datos –en forma oportuna– para una mejor toma de decisiones, lo que es estratégico para la organización, especialmente para la mano de obra que trabaja en terreno.

Conocer indicadores de humedad relativa, luminosidad y temperatura en el lugar, es clave para evitar daños producto de heladas, planificar un buen control de enfermedades, contar con una semilla de alta calidad y, además, brindar las condiciones laborales apropiadas para nuestros trabajadores. Es así como, por ejemplo, a través de mensajes de texto, es posible alertar si las condiciones ambientales, como temperaturas superiores a los 35°, son riesgosas o no para el personal, gatillando de esa manera acciones de prevención y cuidado. El servicio está funcionando hace más de un año y permite que los supervisores tomen acciones tendientes al cuidado de los trabajadores de campo.

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El compromiso de Monsanto es ofrecer una amplia gama de soluciones para ayudar a nutrir a un mundo que crece. Producimos semillas, hortalizas y cultivos - como el maíz, la soja y el algodón - que permiten a los agricultores a tener mejores cosechas, y utilizar el agua y otros recursos de manera más eficiente.

Trabajamos para encontrar soluciones sustentables para la salud de la tierra, ayudamos a los agricultores a mejorar sus prácticas agrícolas, conservar los recursos naturales, y proporcionar productos de protección de cultivos para minimizar los daños causados por plagas y enfermedades. A través de programas y asociaciones, colaboramos con los agricultores, investigadores, organizaciones sin fines de lucro, universidades y otros para ayudar a abordar algunos de los desafíos más grandes del mundo.

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